Vídeos de humor: por qué nos reímos con un clip de un minuto

Un vídeo de cuarenta segundos llega al grupo de la familia un martes por la mañana. A mediodía lo tiene medio barrio. Por la noche ya nadie se acuerda.
El vídeo de humor es de lo que más se reenvía por el móvil sin que nadie lo pida. Llega por mensajería, por redes, por el compañero de trabajo que te enseña el móvil en el café. No tiene horario ni temporada. Y tiene una vida muy corta y muy intensa.
Una costumbre con historia
Antes de los móviles con cámara ya existía. La televisión tenía sus programas de vídeos caseros, con caídas en bodas y perros que se tiraban a la piscina. Luego llegó internet y, con él, los vídeos que se mandaban por correo electrónico, que tardaban un buen rato en abrirse y se veían en una ventana del tamaño de un sello. Después llegaron las plataformas de vídeo, y más tarde el móvil en el bolsillo y la cámara siempre a mano.
Lo que ha cambiado sobre todo es quién hace los vídeos. Al principio eran accidentes grabados por casualidad. Ahora la mayoría son sketches pensados, escritos y montados por gente que se dedica a ello o que lo hace por gusto.
Lo que hace gracia aquí
El humor en vídeo que más circula en España tiene mucho de costumbrismo. La madre que llama tres veces seguidas. El grupo de WhatsApp del colegio. La cola del centro de salud. El primo que lo sabe todo de todo en la comida de Navidad. Son situaciones que cualquiera ha vivido, y el vídeo funciona porque el que lo ve se reconoce o reconoce a alguien.
También tiene peso el lenguaje. Los acentos, las frases hechas, los «ya si eso» y los «no, si yo no digo nada». Mucho humor de vídeo es humor de oído.
Corto, y cada vez más corto
El formato que domina hoy es el vertical de menos de un minuto. Obliga a ir al grano: no hay tiempo para presentar personajes, así que se usan tipos que todo el mundo reconoce a la primera. El remate llega rápido y, si funciona, se repite en un segundo vídeo, y en un tercero, hasta que deja de hacer gracia.
Esa velocidad tiene su lado bueno. Un vídeo corto se puede ver diez veces sin cansarse, y hay remates que mejoran a la tercera, cuando ya sabes lo que viene y te fijas en la cara del que lo hace.
Lo que no queremos ver
Hay vídeos que circulan como humor y no lo son. La persona grabada sin saberlo en un mal momento. El vídeo que se ríe de alguien por su aspecto, por su forma de hablar o por estar pasándolo mal. Que algo se haga viral no lo convierte en gracioso, y reenviarlo también es participar.
En las dos lecturas de esta web hay un poco de historia del vídeo de humor en España y un repaso a lo que hace que un vídeo funcione: el ritmo, el remate y la vida diaria.
Sobre el humor en vídeo
- Del correo reenviado al sketch de un minuto
Los vídeos caseros de la tele, los adjuntos del correo, las plataformas y el móvil.
- Por qué hace gracia un vídeo de humor
El ritmo, la pausa antes del remate, lo cotidiano, la repetición y la cara.